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DE CUARESMAS Y ATRACONES

Jamás he sido mujer de buscar notoriedad. Lo cierto es que, por mi educación católica y mi edad, mamé de esos principios que decían "en boca cerrada no entran moscas" y aprendí por ferrea mano que "la mujer calladita y con la cabeza gacha  está más guapa".

Precisamente ha sido ahora, a mis años, que me he líado la manta a la cabeza y he decidido hacer lo que me viene en gana y me piden mis carnes,  cuando empiezo a gozar de una popularidad que no merezco ni necesito.

La culpa la tiene ese periodicucho difamador que se empeña en inventarme idilios con el Sargento de la Guardía Civil de Boyullos o con Don Ulpiano, el párroco del pueblo. Lo último ya lo saben ustedes. Me acusaron de mantener relaciones con el cura ese de Toledo, ese que trabaja a tiempo parcial como gigoló.
Bien saben ustedes que no me avergüenza reconocer que refocilo muy gustosamente con integrantes del clero, pero a esos integrantes los escojo yo. ¡¡Faltaría más¡¡ Que una puede tener sus gustos y manías, pero con cierto criterio¡¡

Después de sufrir vejaciones con el cabestro de mi exmarido, como supondrán, no voy a permitir que me monte un individuo que parece primo hermano del primero.

En fin, dicho esto, solo me queda pedirles disculpas por mis largas ausencias. Lo cierto es que he tenido problemas con ese Sr. Todolocasco, el sargento de la Guardia Civil del pueblo. Verán ustedes, en una de sus visitas para aclarar el asunto del supuesto ataque a Don Ulpiano, encontró en mi casa unas plantitas que me había regalado un mozo que me reparó la valla del huerto.

La verdad es que el muchacho me dejó la valla como nueva. Bueno la valla y lo que no era la valla. Tenía mucha soltura con los trabajos manuales. Ni se imaginan como trabajaba con las manos, ¡que destreza¡. El caso es que daba gusto observarle y verlo sudar. Tanto gusto que me empezaron a dar unos sofocos que no le pasaron inadvertidos. Reconozco con cierto pudor que el muchacho era excesivamente joven pero, ¿cuantas veces te pone el señor un premio así en el camino?, pocas, muy pocas, y a mi edad una no se puede permitir según que lujos. Y, ¿para que negarlo?, él no dejaba de mirarme las tetas que, aunque una ya tiene cierta edad, aún conserva unas ubres tersas y turgentes, capaces de "izar" el "mástil" de cualquiera solo con mirarlas.

El caso es que yo me ofrecí a ayudarle con la dichosa valla, y entre sus sudores, mis apreturas y mis sofocos, el no pudo eludir lo que mis ojos le pedían a gritos. Allí mismo, sobre las lechugas y los calabacines me tumbó con una fuerza que, por un momento, creí sucumbir a un ciclón.

Aún me tiemblan las piernas cada vez que me acuerdo con que rapidez se arrancó aquella camiseta blanca, toda sudada, para dejar su torso desnudo. Eso era un cuerpo y no el de la Benemérita¡¡

Jamás pensé que un macho pudiese hacer alarde de semejante vigor. Porque entre mis piernas han hallado cobijo y calor muchos machos pero ninguno con la fuerza de semejante toro. Aquel morenazo, porque tenía el pelo negro y la mirada cetrina, me subio a los altares, y nunca mejor dicho. Yo no sabía si abandonarme al placer que sentía cada vez que empujaba su miembro dentro de mi cuerpo o seguir disfrutando del placer que me provocaba mirarle aquellos tremendos biceps. ¡Señores, que brazos¡¡¡. Parecía esculpido en piedra. Que poderío¡¡ Que fisionomía¡¡¡ Y yo todos aquellos años sufriendo a aquel cerdo seboso y peludo de uñas aguileñas.

Solo se que, en mitad de esa vorágine, yo perdí mi ropa. Quedé totalmente encuerada sobre la tierra húmeda, revolcándome con aquel pedazo jabato, destrozando todas las tomateras y aullando como una loba desquiciada. Tanto debí gritar que mis pobres cerdos se volvieron locos y comenzaron a chillar como alimañas. Lo curioso es que aquellos chillidos excitaron sobre manera al muchacho y, allí mismo, se dedicó a darme mordiscos en los pezones y en los carrillos del culo mientras imitaba el ruido de los gorrinos, porque hasta a cuatro patas me puso.

Y, miren ustedes, siempre odié que me pusiesen en esa posición porque me traía malos recuerdos. Nada más pensar en ello se me revolvía el estómago de recordar como el cabestro me ponía de semejante guisa en la cama, se desabrochaba los pantalones, dejandolos a la altura de las rodillas, y refocilaba contra mi trasero, mientras me decía, "disfruta perra, que va a ser rápido. Esto lo acabo yo en menos que canta un gallo". Y era cierto, el muy hijo de puta se corría en 5 minutos pero me dejaba el cuerpo destrozado y el alma encabronada por no poder negarme a sus bajos instintos. Porque ya saben ustedes que en aquellos tiempos la esposa jamás debía negarse a sus deberes conyugales, aunque a mi nadie me dijo que mis deberes debía cumplirlos con aquel barrigón, con el culo lleno de pelos y las uñas más negras que el carbón.

Lo cierto es que este joven me ha curado de aquel trauma y ahora no dejo de soñar que me ando a cuatro patas todo el día mientras el musculoso me posee por toda mi hacienda.

Terminamos exhaustos, revolcados en barro, yo con las rodillas desolladas, la entrepierna dolorida y afónica perdida, pero con un relajo en el cuerpo que no recordaba en años. Porque solo oir imitar a los gorrinos me produjo tal éxtasis comparable al que sienten ciertos curas cuando me follan.  Después de aquello él lió un cigarro que nos supo a gloria y que a mi me dejó una risa floja durante horas mientras miraba el estropicio de mi huerto, las lechugas espachurradas, las tomateras echadas a perder y los calabacines machacados. 

Me dejó como regalo las plantitas, esas que el Todolocasco se empeñó en requisarme. Obviamente no lo consiguió cuando vió como se me hinchaban las venas del cuello al amenazarle con rebanarle el pescuezo igual que hacen con los gorrinos en las matanzas. Y aquí ando, esperando a que el mozo se deje caer, a ver si me arregla una puerta que se ha descolgado y, de paso nos damos un homenaje. Mientras tanto, de vez en cuando, me fumo unos de esos cigarrillos y, oigan¡¡, que relajo que me entra¡¡

Y ahora me despido de ustedes. Desgraciadamente me toca ir de entierro. Mi excuñada, la hermana del cabestro ha fallecido y no puedo negarme a asistir a su sepelio. A la vuelta les cuento...Eso si, no pienso confesarme aunque el cura de la familia me lo pida. A ver como le digo que, no solo no he respetado la cuaresma de Semana Santa, sino que además me he puesto a chorizo y longaniza hasta las trancas. Y ya saben a que longaniza me refiero....

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11 comentarios:

Ál dijo...

Por algo a la Semana Santa le llaman de Pasión...
Está hecha usted una experta en ritos, quiero pensar que su posesión en la huerta responde a los que los antiguos se entregaban en primavera como ritual de fertilidad a la tierra en pos de buenas cosechas... si funciona, el premio a la calabaza o sandía más grande del pueblo lo tiene asegurado.
Me despido deseándole que tenga algún que otro desperfecto menor en vallas y puertas.

Mis respetos a sus chanchos

Capazorros dijo...

¡Cuidado con los excesos Dña Salustiana! Qué por un poco de chistorra no la vaya a dar un cólico. Aunque por otra parte, ¡qué coño!, leña al mono...
Un abrazo pa' ud y otro pa' sus chanchos.

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡¡Prrraaaaaffff...!! Hala, ya he dejado mi mierda, y ahora, para variar, voy a escribir un poco.
¿Quién es ese "señor" que te consigue esas cosas?... Pienso que un arranque de religiosidad podrías referirte al "Señor" Dios que está en los Cielos Celestiales, pero en tal caso habrías escrito Señor con mayúscula. Pues sea quien sea dile que me consiga a mi a Nicole Kidman o a Rania de Jordania, y que también me haría mucha ilusión que me viniese con la camiseta sudada. Los bicps los sustituyo por tetas, que en una camiseta sudada las tetas quedan como muy propias, en mi caso más sugestivas que los biceps.
¡Hasta la próxima!

engelson dijo...

o sea que afónica y con las rodillas despellejadas, seguro que los dos tíos de las fotos saben mucho de ese tema

en fin, no te lleves un mal rato por esas calumnias, ya sabes como es la prensa

SALUSTIANA dijo...

probando probando. Obdulio, no te encuentro

Stanley Kowalski dijo...

Excelente post Salustiana! Tiene de todo y bien distribuido; humor, erotismo y enseñanzas de vida, me encantó!

Aclaro que yo también soy humano de excesos, y muchos! Jajajaja!!

Marcelo dijo...

Qué buena idea tuve al pensar en Salustiana...qué estará haciendo? ahora lo sé!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Pos nada, seguimos de puta madre, en "Cambio cuentos..." no sale nada, sólo "seguidores ninguno" y "datos personales", pero no se ve ningún post, y aquí yo dejé un comentario que no ha salido. Con sus blogs me vuelvo loco. ¡Que tiempos aquellos, los de M...! (Y ahora hay que poner una gilipollez para "verificación de la palabra", y en el otro hay que pasar una censura. ¡Cagúen dios, qué follón!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Ayer dejé aquí otro comentario para decir que el anterior no había salido y que en "cuentos y globos" no aparece ningún post, y tampoco ha salido.

SALUSTIANA dijo...

Pues si, dicen que hay rituales que fertilizan la naturaleza y la hacen crecer exhuberante. Si es así, no digo nada como me van a salir las lechugas. Obdulio, ya está solucionado. Estaba mal configurada la página esta. Pero ya está todo arreglado. Lo de los globos tendre que mirarlo. Besos de mis chanchos¡¡¡

Obdulio de Oklahoma dijo...

Dejaré prudentemente que pase un tiempo a ver si esto funciona. No me hace ni puta gracia verme de pronto en varios comentarios opinando que no salen mis comentarios. Considero que el blog ha de ser para divertirse y no para comerse el coco.